La FAS demanda el fin inmediato de las agresiones en Oriente Próximo y advierte sobre una crisis humanitaria y mundial de gran magnitud

© UNHCR/Ayham Al Kady
© UNHCR/Ayham Al Kady

Ante el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán y la extensión de las agresiones en Líbano y otros países de Oriente Próximo, la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS) expresa su absoluta preocupación y firme rechazo a la ofensiva y a la creciente escalada regional.

La FAS llama de forma urgente a la comunidad internacional y a todos los actores involucrados para que cesen inmediatamente las hostilidades, respeten el Derecho Internacional, garanticen la protección de la población civil y apuesten decididamente por la paz a través de todas las vías diplomáticas disponibles.

En un momento en el que aumentan los conflictos y las tensiones geopolíticas en todo el mundo, el Derecho Internacional Humanitario y los derechos humanos deben respetarse siempre y por todas las partes, sin dobles raseros. Es fundamental defender las normas internacionales recogidas en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, que establecen principios básicos como el respeto a la soberanía, la integridad territorial y la prohibición del uso o la amenaza de la fuerza. Estas normas no son opcionales: existen para proteger a las personas y evitar escaladas como la que actualmente se vive en Oriente Próximo.

El Derecho Internacional ofrece mecanismos para abordar cuestiones graves —como las amenazas a la seguridad, la delincuencia transnacional o las controversias relacionadas con la energía nuclear— mediante mecanismos multilaterales, investigaciones independientes y procesos en los tribunales competentes. Estas herramientas deben utilizarse. La escalada militar nunca puede sustituir al derecho, la diplomacia ni a la rendición de cuentas.

Una escalada con consecuencias globales

La creciente deriva beligerante y el aumento sin precedentes del gasto militar solo aumentarán la inseguridad global. Además, si la crisis energética derivada del conflicto se prolonga y continúa la subida exponencial de precios, las consecuencias económicas serán enormes para las condiciones y medios de vida en todo el planeta; y afectarán de forma alarmante a las poblaciones más vulnerables.

Las vidas de cientos de millones de personas en la región están en riesgo y la crisis humanitaria puede agravarse significativamente

La dimensión medioambiental del conflicto también resulta alarmante. El ataque a estructuras de energía nuclear en Irán podría provocar un accidente nuclear de gran alcance, como ha advertido el Organismo Internacional de Energía Atómica. De hecho, los ataques a instalaciones petroleras civiles ya han provocado episodios de lluvia ácida sobre Teherán.

Grave impacto humanitario

Las vidas de cientos de millones de personas en la región están en riesgo y la crisis humanitaria puede agravarse significativamente, profundizando las desigualdades, la pobreza y los desplazamientos forzosos que ya afectan a gran parte de la población civil de la zona, especialmente en Líbano y Palestina.

Niñas, niños, adolescentes, mujeres y personas desplazadas son quienes sufren con mayor intensidad las consecuencias de la violencia.

En Irán, más de 1.300 personas han muerto y otras 17.000 han resultado heridas como consecuencia de los ataques. Entre los hechos más graves destaca el bombardeo de la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, en Minab (sur de Irán), donde 170 personas —entre ellas niñas y personal docente— fueron asesinadas.

En Líbano, los ataques de Israel han provocado el desplazamiento forzoso de más de 800.000 personas, además de 634 personas asesinadas y más de 1.500 heridas. El impacto en la población civil también se extiende a otros países de la región, con cientos de personas heridas y decenas fallecidas. Recordamos que en estos contextos niñas, niños, adolescentes, mujeres y personas desplazadas son quienes sufren con mayor intensidad las consecuencias de la violencia.

Prioridad: desescalar y proteger a la población civil

La prioridad inmediata debe ser la desescalada, el cese de hostilidades y la protección efectiva de la población civil, mediante las vías diplomáticas. Todos los actores deben abstenerse de adoptar medidas que intensifiquen la violencia, agraven la inestabilidad o incrementen el sufrimiento humano.

Escuelas, hospitales y otras infraestructuras civiles no pueden ser objetivo de ataques. Es imprescindible garantizar el acceso humanitario y la protección de quienes trabajan en primera línea de la respuesta humanitaria, en muchos casos pesronas de organizaciones locales de la sociedad civil.

La comunidad internacional debe utilizar los mecanismos existentes para solucionar las amenazas a la paz y a la seguridad internacionales.

Nada justifica una intervención armada unilateral

Es innegable que el régimen iraní presenta graves déficits democráticos y vulneraciones de derechos humanos, especialmente en materia de igualdad de género. En los últimos meses se ha producido además una dura represión de las protestas ciudadanas, con homicidios ilegítimos masivos denunciados por organizaciones internacionales como Amnistía Internacional.

Nada de ello justifica una intervención armada unilateral por parte de Estados Unidos e Israel. La comunidad internacional debe utilizar los mecanismos existentes —con el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a la cabeza— para solucionar las amenazas a la paz y a la seguridad internacionales.

Llamamiento a la comunidad internacional, al gobierno español y a la sociedad

Por todo ello y abrazando el clamor de la sociedad civil de diferentes lugares del mundo, la FAS se suma a la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo y hace un llamamiento a:

  • Todas las partes implicadas en la escalada militar y a los actores con influencia, a que cesen inmediatamente las hostilidades, respeten plenamente el Derecho Internacional —incluidos los principios de distinción, proporcionalidad y precaución—, se abstengan de nuevos ataques y demuestren su liderazgo para rebajar la tensión y encontrar una vía hacia la paz a través de la diplomacia.
  • Todos los Estados, especialmente el Gobierno de España, a que respeten de forma estricta la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos Humanos de forma coherente y sin doble rasero, prioricen la protección de la población civil, impulsen alianzas internacionales alineadas con el desarme nuclear y apoyen con urgencia los esfuerzos diplomáticos para el cese de hostilidades y la paz.
  • Asimismo, insta al Estado, al Gobierno español y a las fuerzas políticas a cumplir las demandas recogidas en la proposición no de ley aprobada en el Congreso en 2024 sobre Palestina: alto el fuego permanente, acceso humanitario suficiente y sostenido, respeto del Derecho Internacional Humanitario y de los derechos humanos, fin del comercio de armas con Israel y promoción de una solución negociada. También solicitamos la ratificación del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN).
  • Las y los profesionales del periodismo, en un momento particularmente complejo, deben asegurar su compromiso firme con un periodismo informado y de paz, que defienda el Derecho Internacional y evite reproducir acríticamente narrativas que justifican la guerra (países amenazantes, ataques preventivos, etc.). Deben contribuir a la desescalada de los conflictos armados y a la prevención de la violencia, buscando todos los recursos y apoyos necesarios.
  • La sociedad civil, debe contrastar la información en un contexto marcado por la desinformación y los discursos beligerantes; debe ser crítica para no aceptar la guerra como única salida y ser sujeto activo en la promoción de la diplomacia, la paz y la cohesión social. En un momento tan complejo, es necesario que participe activamente en movilizaciones en defensa de la paz y la justicia global.

Ver comunicado de la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo.