8M2026. Más feminismos: justicia y paz frente al autoritarismo y la guerra

En un tiempo de deterioro democrático y multilateral, con guerras y ocupaciones —muchas de ellas de carácter genocida—, supremacismos, autoritarismos y un capitalismo extractivista que amenaza la vida humana y no humana, queremos reafirmar nuestro compromiso de defender, articular y sostener todas las formas de vida.

Denunciamos la alianza entre patriarcado, racismo, neocolonialismo, grandes capitales y crimen organizado que se materializa en políticas de muerte que expulsan, empobrecen y silencian a mujeres y disidencias, despojan territorios y bienes comunes y/o condenan a pueblos enteros al hambre y la precariedad. Nos duele y nos moviliza lo que ocurre en Palestina, en la República Democrática del Congo, en Sudán, en los Campamentos de población Refugiada Saharaui, en Venezuela, en Cuba, en Ucrania, y en todos aquellos lugares donde el pueblo sufre las consecuencias de esas políticas de muerte. Acompañamos a las perseguidas y desplazadas —como las mujeres nicaragüenses apátridas— y exigimos verdad, justicia y reparación. Tanto para los casos concretos, como es el asesinato de Berta Cáceres, del que se cumplen 10 años, como para los pueblos que sufren la política imperialista y el autoritarismo,o la población migrante y racializada que sufre las redadas del ICE.

Queremos reconocer que hay avances reales, sí, pero no debemos olvidar que siguen siendo insuficientes y desiguales: no alcanzan por igual a todas las mujeres, territorios y contextos.

Somos feministas que trabajamos en ONGD y en la FAS. Hablamos desde Europa y Aragón, conscientes de los privilegios que nos atraviesan: raciales, geopolíticos y de clase. Tenemos  nuestra responsabilidad de tejer alianzas con los movimientos de mujeres y comunidades que resisten violencias y despojos en todo el mundo. Pues la situación geopolítica nos lleva indudablemente a ver también en Europa unas tendencias que se mueven cada vez más hacia el autoritarismo y al recorte de los derechos básicos.

Nos duele y nos moviliza lo que ocurre en Palestina, en la República Democrática del Congo, en Sudán, en los Campamentos de población Refugiada Saharaui, en Venezuela, en Cuba, en Ucrania, y en todos aquellos lugares donde el pueblo sufre las consecuencias de esas políticas de muerte. Acompañamos a las perseguidas y desplazadas —como las mujeres nicaragüenses apátridas— y exigimos verdad, justicia y reparación.

Reconocemos los avances globales impulsados por el movimiento feminista, el sistema de Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin duda han propiciado progresos reales para mujeres y niñas, incluidos avances en derechos, bienestar y oportunidades, aunque el camino hacia la igualdad plena sigue siendo una tarea inacabada. A pesar de que estos avances muestran progresos importantes en leyes, políticas y acceso a recursos, es necesario reconocer que la mayoría de estos indicadores siguen sin transformar las raíces coloniales, raciales y territoriales de la desigualdad: benefician sobre todo a mujeres con ciudadanía plena, urbanas y no racializadas, mientras que las mujeres indígenas, afrodescendientes, campesinas, migrantes y empobrecidas continúan enfrentando las expresiones más profundas de la violencia, la pobreza y la exclusión producidas por la colonialidad del poder.

Queremos reconocer que hay avances reales, sí, pero no debemos olvidar que siguen siendo insuficientes y desiguales: no alcanzan por igual a todas las mujeres, territorios y contextos. Además, no somos ajenas a la aplicación desigual de las leyes, regresiones de derechos, violencias exacerbadas en conflictos y crisis climáticas, infrafinanciación crónica del feminismo y recortes en cooperación. A pesar de que los medios de comunicación no las coloquen en portadas.

Por ese motivo, consideramos urgentes las siguientes medidas para poder conseguir que todas avancemos y no se quede ninguna atrás:

Frente a la dominación y la violencia: más feminismos.

Que los derechos de todas —en toda su pluralidad— sean ley, presupuesto y realidad. Este 8M paramos, marchamos y nos articulamos para seguir construyendo horizontes que defiendan y sostengan todas las formas de vida.

Lee las entrevistas a Yimene Calderón y Aminetou Sidatne: