El Gobierno de Aragón ha presentado unos presupuestos para 2027 que NO están a la altura de los valores solidarios de la sociedad aragonesa.
El presidente de Aragón no puede considerar “los mejores presupuestos de la historia” unas cuentas que ponen en riesgo vidas humanas, eliminan uno de los pilares de la solidaridad aragonesa e incumplen el Estatuto de Autonomía de Aragón.
En cada crisis humanitaria la sociedad aragonesa se vuelca en ayudar, sin mirar si la tragedia ha sucedido dentro o fuera de nuestras fronteras, ante la DANA, el terremoto de Venezuela o la guerra de Ucrania, personas, administraciones, organizaciones y empresas aragonesas han unido esfuerzos para ayudar. Es lo normal.
Pero el Gobierno de Aragón está decidido a quebrar esta solidaridad internacional y a destruir una política pública implantada durante más de 30 años en nuestra Comunidad Autónoma.
La eliminación de los fondos de cooperación al desarrollo en el proyecto de presupuestos no tiene un motivo económico, es una acción meramente ideológica. En palabras de Isabel Funes, presidenta de la FAS: “Presentan los presupuestos más altos de la historia y sin embargo no han sido capaces de destinar ni un solo euro a la cooperación internacional al desarrollo. Somos el chivo expiatorio de unas políticas que intentan quebrar los valores de la sociedad de ayuda y de preocuparse por los problemas y el dolor ajeno”.
Denunciamos las graves consecuencias de la eliminación del fondo de solidaridad a los países más desfavorecidos:
– El incumplimiento de las normas y el marco jurídico del que nos hemos dotado empezando por el Estatuto de autonomía de Aragón que recoge la cooperación para el desarrollo como una competencia de la administración autonómica y siguiendo por la propia ley de cooperación.
– El mensaje que traslada la ciudadanía de que son eliminables fondos que se destinan a mejorar las condiciones de vida y el acceso a derechos de las personas. Un paso más para convertirnos en una sociedad en la que se acepta que hay personas que no cuentan.
– Y lo más grave, las consecuencias directas e irreparables que los recortes en cooperación pueden tener sobre la vida, la dignidad y los derechos de cientos de miles de personas. Los fondos de cooperación se invierten para cuestiones tan básicas como tener agua potable; asistencia sanitaria en el parto y en los primeros años de vida; acceso a la educación primaria a las niñas; generar opciones productivas; mitigar los efectos del cambio climático; o proteger la vida de quienes defienden los derechos de su comunidad. Eliminar los fondos de cooperación es una condena de hambre, pobreza y pérdida de derechos.
Por todo ello, exigimos al Gobierno de Aragón la obligación legal, social y ética de recuperar la cooperación al desarrollo con fondos suficientes en los presupuestos aragoneses para 2027.
