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Cooperación descentralizada

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El mayor problema de la cooperación al desarrollo es la falta de unas estructuras adecuadas de reparto de cargas y beneficios a nivel mundial, no la escasez de fondos, es decir, la descentralización

Se acaba de celebrar el XV encuentro de Coordinadoras Autonómicas de las ONGD. Su declaración final es un alegato en favor de la Cooperación Descentralizada, la que realizan comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos.

Las Coordinadoras recuerdan como, en la Cumbre de Río 1992, los países de la OCDE se comprometieron a destinar el 0,7% de su Renta Nacional Bruta para ayudar a los países empobrecidos. Y comoen 1994 huboacampadas en pueblos y ciudades para reclamar a los distintos gobiernos -centrales, autonómicos y municipales- que cumplieran ese compromiso.

Esa campaña dio como resultado que todos esos gobiernos adoptaran distintas iniciativas de ayuda al desarrollo, convirtiéndose en una seña distintiva del modelo de cooperación española.La competencia estabarecogidapara ayuntamientos en la Ley de Bases del Régimen Local de 1985 y la cooperación descentralizada fue incorporada en la totalidad de los estatutos de autonomía.

En 2013, a propuesta del Gobierno, las Cortes aprobaron la Ley sobre Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, poniendo una serie de trabas a la participación con fondos propios de los ayuntamientos en la Ayuda Oficial al Desarrollo, reservando esa “competencia” a las Comunidades Autónomas. Es de hacer notar que, en Aragón, la contribución de estos últimos era superior a la de la Comunidad. Afortunadamente, todas las entidades locales que lo han acordado han podido seguir contribuyendo, salvando esos obstáculos, pero últimamente han aparecido de nuevo cuestionamientos por parte de alguna formación política, proponiendo devolver al gobierno central estas competencias. Esto supondría de hecho su desaparición sin que nada haga prever que el estado incrementase en esa medida su aportación, cuando estamos a la cola de donantes de la OCDE, incumpliendo incluso su criterio de pertenencia al estar por debajo del 20% nuestra contribución.

Personalmente siempre he manifestado mi opinión de que la escasez de fondos no es el mayor problema de la cooperación al desarrollo, sino la falta de unas estructuras adecuadas de reparto de cargas y beneficios a nivel mundial (José Múgica), con una autoridad competente capaz de regular esos flujos. Un verdadero Nuevo Orden Mundial, no como el fallido del pasado siglo.

Es obvio que nadie de nosotros lo va a ver, pero lo importante es que los pasos que se vayan dando sean en esa dirección: el aumento del tamaño de las unidades de reparto y compensación y no un blindaje de las mismas, sobre todo cuando son de boyante economía (America first, Brexit…). Y para ello lo que es necesario es una conciencia social que impulse los cambios legislativos.

Por eso es importante la cooperación descentralizada. No solo porque con ella se vayan a recaudar más fondos, sino porque va a crear más conciencia del terrible drama de la desigualdad mundial, de que millones de personas hoy no habrán comido y no saben si van a comer mañana.

Extendamos la cooperación descentralizada, llevémosla hasta el último rincón de cada territorio y con ella esa Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía Global, para que nos logremos sentir realmente ciudadanos del mundo. Nos vemos justamente con derecho a la sanidad, a la educación, a la vivienda, a las pensiones… ¿Nosotros solamente?

Valor diferencial de la Cooperación Descentralizada

Hace un año la Federación de ONGD de la Comunidad Autónoma de Madrid sintetizó en un manifiesto el valor diferencial que aporta la Cooperación Descentralizada en el contexto de las políticas destinadas a la mejora de las condiciones de vida en los países empobrecidos.

Entre los objetivos de esta cooperación aparece el fortalecimiento de la Sociedad Civil organizada. Muchos proyectos persiguen colaborar a la descentralización del poder político “trabajando fundamentalmente con administraciones locales en los países empobrecidos, fortaleciendo a su ciudadanía en la construcción de formas de democracia directa y participativa e impulsando procesos de desarrollo local con la integración de todos sus recursos y potencialidades”.

También resaltaba la pluralidad de orígenes, la diversidad de enfoques y la diferente especialización de las ONGD que la desarrollan casi en su totalidad, pues facilitan una mayor cercanía a las comunidades de aquellos países y reflejan la pluralidad de nuestra sociedad.

Artículo de Ricardo Álvarez Domínguez para El Periódico de Aragón y su Espacio3

Federación Aragonesa de Solidaridad

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