Construyendo ideas, tejiendo solidaridad

Un día para no celebrar

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La cooperación al desarrollo aragonesa está en una situación crítica, aquejada por el virus de la insensibilidad, el cáncer del incumplimiento con lo pactado y los graves problemas de visión que aqueja el Gobierno de Aragón para leer la realidad actual.

Este año, como ha pasado con tantas fiestas, conmemoramos la NO celebración del día del cooperante, al punto de que ni siquiera nos hemos hecho presentes ante la opinión pública el propio día de su celebración habitual, el 8 de septiembre.


Y es que la cooperación aragonesa no está de fiesta, sino que se encuentra en una situación dramática. Debilitada por los muchos años de indiferencia de buena parte de las fuerzas políticas y de gobernantes, está sufriendo en los últimos tiempos el embate de los pactos incumplidos. No siendo el único, hay que destacar entre los incumplidores al Gobierno de Aragón. Hace 2 años, todas las fuerzas políticas representadas en las Cortes firmaron el Primer Pacto por la Cooperación al Desarrollo. Y se dejaron fotografiar con amplias sonrisas para la prensa. Propuesto por la Federación Aragonesa de Solidaridad-FAS, para las ONG fue un momento agridulce, dado su escaso compromiso presupuestario, excesivamente alejado del 0,7 recomendado por la comunidad internacional. Pero lo dimos por bueno como un pacto de mínimos y porque se nos hizo ver que no se iba a firmar nada que no se fuera a cumplir después. Nos sentimos engañadas: lo incumplieron a la primera oportunidad, cuando el Consejo de gobierno aprobó una propuesta de presupuestos 2020 muy alejada de lo firmado, que no llegó a enmendarse suficientemente en la tramitación en Cortes. Hacemos responsables, pues, a todos los partidos que firmaron el Pacto y se sientan en dicho Consejo; particularmente al principal partido del gobierno, al que pertenecen el titular de la Consejería de Hacienda y la de Ciudadanía y Derechos Sociales, que presentaron una propuesta que incumplía lo firmado. Pero el último responsable es el presidente del gobierno, que igualmente se había comprometido públicamente con el Pacto tras la reunión que mantuvo con la FAS el 29 de octubre de 2018, de la que las hemerotecas dan también testimonio de amplias sonrisas para la prensa. Es curioso que otra cosa que nos recuerdan las hemerotecas es la frecuente reivindicación de Aragón como “tierra de Pactos” por parte de su presidente. Grandilocuentes palabras que, como ya comprenderá el lector, suenan demasiado vacías en esta NO celebración del día de la persona Cooperante para las organizaciones y personas que nos dedicamos a la solidaridad internacional.


Y llegó la crisis, la del COVID, tensionando (¡y de qué manera!) a nuestra sociedad, su sistema de salud, sus administraciones y sus recursos públicos. Pero a pesar del gravísimo problema interior, ha habido responsables que han sabido leer el auténtico alcance de lo que significa una pandemia. Es oportuno repetir las palabras pronunciadas el pasado 18 de junio por la ministra de Exteriores y Cooperación, Arancha González Laya, durante la presentación de la Estrategia de Respuesta Conjunta de la Cooperación Española a la Crisis de COVID-19: “En España hemos visto lo que supone que el sistema sanitario sea puesto a prueba y cómo afectan las medidas de confinamiento. Ahora imaginen lo que significa esto en otros países, algunos vecinos, en África y en América Latina y el Caribe. Ayudarles es una cuestión ética y moral, pero también una inversión. Es ayudarnos a nosotros mismos… No dejar a nadie atrás no se puede poner en cuarentena».


Justo lo contrario de lo que expresó el Gobierno de Aragón por la vía de los hechos, que se apresuró a reducir los fondos para cooperación previstos en la ley de presupuestos. Nuestro gobierno se muestra así carente de toda sensibilidad, indiferente a la grave responsabilidad de estar apuntalando la peligrosa tesis del “nosotros primero” y demostrando una visión torpe y limitada del contexto mundial. En efecto, la pandemia es global por definición, así que o se controla en todos los países del mundo o nos volverá cual boomerang. Y para ello es imprescindible un aumento de la cooperación, dado el bajo nivel de las estructuras sanitarias en muchos países y su dependencia absoluta del día a día simplemente para comer, lo que imposibilita en la práctica los confinamientos.


El Gobierno de Aragón se enfrenta ahora al inmenso reto de proponer unos nuevos presupuestos en un momento complicadísimo. La sanidad, todos los resortes sociales y los sectores productivos necesitan ingentes recursos. Pero dar por ello la espalda a quienes lo necesitan mucho más sería una indignidad y una torpeza. Lo pactado para 2021 supondría algo menos del 0,15%: 1 euro de cada 680 del presupuesto. ¿Se lo van a negar los consejeros y consejeras del Gobierno de Aragón a pesar del compromiso suscrito por sus partidos?, ¿seguirá el presidente degradando el valor de lo firmado en esta “tierra de pactos” que él mismo reivindica?, ¿volveremos algún día a celebrar el día de la persona cooperante en Aragón?

Ricardo Álvarez, Mª Jesús Sanz, Fernando Pérez y Carlos M. Pablo. Expresidentes/a de la Federación Aragonesa de Solidaridad.

Artículo para La Tribuna de Heraldo de Aragón

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