Ni las formas ni el fondo son las propias de un gobierno serio y confiable.
El martes 9 de junio, mientras los representantes de la Universidad de Zaragoza, del Gobierno de Aragón y de la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS) estaban reunidos en la Comisión Mixta de seguimiento de la Cátedra de Cooperación para el Desarrollo, y la Directora General de Ayudas Sociales de la DGA acababa de informar de la decisión unilateral del Gobierno de cancelar el Convenio de dicha Cátedra, entró por WhatsApp una noticia publicada minutos antes en la prensa aragonesa: el Consejero Alejandro Nolasco, en rueda de prensa, anunciaba la cancelación de dicha Cátedra.
Según parece, el Consejero se encuentra más cómodo con los anuncios en rueda de prensa que comunicando su decisión en persona a las partes implicadas.
La FAS denuncia la supresión de este convenio y la desaparición de la Cátedra de Cooperación para el Desarrollo, un espacio que ha sido fundamental para conectar a la comunidad universitaria, las ONGD y la ciudadanía aragonesa en torno a la cooperación internacional, la acción humanitaria de emergencia y la Educación para la Ciudadanía Global. Durante 18 años, la Cátedra ha actuado como un punto de encuentro imprescindible entre la Universidad y las organizaciones sociales, facilitando la formación y sensibilización del alumnado, impulsando acciones de investigación y dando visibilidad al trabajo que las ONGD aragonesas desarrollan tanto en países del Sur Global como en el propio territorio aragonés.
La desaparición de este convenio supone un retroceso en la colaboración entre instituciones públicas, universidad y sociedad civil organizada. Con esta decisión, Aragón pierde una herramienta clave e imprescindible para acercar la cooperación al desarrollo, los derechos humanos, la justicia global y la solidaridad internacional al ámbito universitario, debilitando además un espacio de trabajo conjunto que contribuye a formar una ciudadanía crítica, comprometida y consciente de los grandes retos globales.
¿Qué es y qué hace la Cátedra de Cooperación al Desarrollo para merecer semejante trato?
La Cátedra de Cooperación al Desarrollo nació en 2008, fruto de un acuerdo entre la Universidad de Zaragoza, el Gobierno de Aragón y la Federación Aragonesa de Solidaridad, que bebía de un trabajo previo que desde el año 2000 había permitido impartir un Curso Básico de Cooperación al Desarrollo, apoyar ayudas a la investigación en este ámbito y realizar labores de sensibilización tanto al interior de la comunidad universitaria como para la sociedad en general.
La creación de la Cátedra permitió ampliar esta base e involucrar a más profesorado, estudiantes y ONGD en tres líneas de trabajo:
- La sensibilización crítica y la amplitud del conocimiento global de la comunidad universitaria, con conferencias de expertos y expertas, como la de Manfred Max-Neef, ganador del Right Livelihood Award (el considerado Premio Nobel Alternativo), con certámenes artísticos o las semanas de cooperación en la Universidad de Zaragoza que acercan la realidad del Sur Global y el trabajo de las ONGD a todos los centros universitarios aragoneses.
- La investigación y el análisis crítico dentro de estudios académicos de desarrollo y cooperación. La Cátedra ha impulsado investigaciones; ha organizado jornadas y foros de debate; ha incentivado la realización de Trabajos Fin de Grado y de Máster sobre cooperación; fue socia fundadora de la Red Española de Estudios de Desarrollo, en coordinación con la cual creó la Revista Iberoamericana de Estudios de Desarrollo, de relevancia académica y científica (actualmente sostenida por la Diputación Provincial de Zaragoza tras el brutal recorte de la anterior legislatura); y organizó el III Congreso Internacional de Estudios de Desarrollo.
- La formación de calidad, que fue evolucionando, desde aquel Curso Básico inicial, con diversos cursos de especialización y dos Diplomas, hasta consolidarse a partir del curso 2016-2017 en el Máster de Cooperación para el Desarrollo, impartido por personal académico y expertos de diferentes universidades. Por las nueve ediciones del Máster han pasado más de 150 estudiantes de diferentes disciplinas, que han tenido la posibilidad de hacer prácticas en países del Sur Global. Además se ha formado a estudiantes que realizan prácticas o estancias universitarias en otros países.
Que el Gobierno de Aragón haya puesto el foco en esta Cátedra, para la que apenas destinaba 30.000 euros, no se debe a una evaluación real de los logros académicos y la contribución social de la Cátedra en el ámbito universitario. Forma parte de la estrategia reaccionaria para destruir una política pública con una tradición de 30 años en el Gobierno de Aragón, la de cooperación al desarrollo, «caiga quien caiga» y sobre todo, utilizando argumentos demagógicos sin base económica ni social real.
El Gobierno de Aragón apenas destina un 0,02% de su presupuesto prorrogado a la solidaridad internacional. Sin embargo pone el foco en esa ínfima parte como la cantidad necesaria para resolver los problemas sociales de Aragón, obviando cómo se prioriza el 99,98% del presupuesto. Tal vez por eso el primer ataque de la Consejería haya sido a una Cátedra universitaria. Su demagogia presupuestaria no supera ningún análisis crítico.
La Cátedra de Cooperación para el Desarrollo es una herramienta aragonesa de formación, investigación, sensibilización y compromiso con los derechos humanos. Suprimirla supone debilitar la universidad pública, empobrecer el debate social y romper un puente necesario entre Aragón y las realidades del Sur Global.
Por ello, y frente a la decisión unilateral del Gobierno de Aragón de hacerla desaparecer, afirmamos el compromiso de la Federación Aragonesa de Solidaridad con la Cátedra de Cooperación para el Desarrollo y nuestra voluntad de seguir construyendo solidaridad y educación crítica junto a la Universidad de Zaragoza y las administraciones públicas.
Y exigimos al Gobierno de Aragón que rectifique esta decisión injustificada, que respete los espacios de colaboración institucional construidos durante años y que deje de utilizar la cooperación al desarrollo como objeto de confrontación política.

